Tipos de luces: cuando usar cada una y multas típicas
Si tu hijo te preguntara ahora mismo para qué sirve cada luz del coche, ¿sabrías explicárselo todas sin dudar? Es una pregunta más incómoda de lo que parece. Muchos conductores con años de experiencia siguen confundiendo la luz de posición con la de cruce, o encienden los antiniebla en cuanto caen cuatro gotas.
La iluminación no es un accesorio: es uno de los sistemas de seguridad activa más importantes de tu vehículo. Su función se resume en ver y ser visto. Y cuando falla, el riesgo es doble. Por un lado, aumentan las probabilidades de sufrir un accidente. Por otro, te expones a dos consecuencias muy concretas: multas de la DGT que van de los 80 a los 200 euros y un resultado desfavorable en la ITV por un fallo que se habría resuelto con una bombilla de pocos euros.
En esta guía te contamos qué tipos de luces lleva tu coche, cuándo es obligatorio usar cada una, qué te pueden multar y qué revisamos en la inspección. Si lo que quieres es identificar exactamente qué tipo de luces lleva tu coche, tenemos un artículo dedicado solo a eso.
Luces delanteras: cómo ver bien y evitar multas de la DGT
Las luces frontales son las que te permiten ver la carretera. Aquí está la mayoría de las sanciones, porque son también las que más se usan mal.
Luz de cruce o corto alcance: la más usada y la más sancionada
La luz de cruce (también llamada corto alcance o luces cortas) es la que ilumina por defecto casi siempre. Su haz apunta hacia abajo y hacia la derecha para no deslumbrar al resto de conductores.
Es obligatoria entre el ocaso y la salida del sol, y siempre que la vía no esté suficientemente iluminada, tanto en ciudad como en carretera. También en túneles, pasos inferiores, tramos con carril reversible o adicional en sentido contrario, y en condiciones meteorológicas que reduzcan la visibilidad.
Si una de las dos bombillas de cruce está fundida, tienes dos problemas a la vez: circular así puede costarte hasta 200 euros y, en la inspección, un fundido en la luz de cruce se considera un defecto grave. Te explicamos con detalle si una bombilla fundida te hará suspender la ITV en un artículo aparte.
Luz de carretera o largo alcance: potencia con límites
La luz de carretera, o largo alcance, es la que proyecta el haz más lejos. Se usa en vías insuficientemente iluminadas, y su función es ganar campo de visión donde no hay alumbrado público.
La regla de oro es sencilla: está prohibido deslumbrar. Debes cambiar a la luz de cruce en cuanto exista riesgo de deslumbrar a otros usuarios. Además, utilizar las ráfagas de las luces largas para finalidades no permitidas puede conllevar una multa de 80 euros; si se produce deslumbramiento, la sanción puede ascender a 200 euros.
Luces antiniebla delanteras: solo cuando la visibilidad lo justifica
No todos los coches las llevan de serie y no son obligatorias, pero cuando existen aportan mucho: su haz es ancho y bajo, y mejora notablemente la visibilidad lateral en niebla o lluvia intensa.
La clave es que son luces de circunstancia, no de estilo. Están pensadas para condiciones que reduzcan sensiblemente la visibilidad: con circunstancias de niebla, lluvia muy fuerte, nevada, nubes de polvo. Usarlas de forma indebida o excesiva con buen tiempo puede sancionarse con 200 euros.
Luces de circulación diurna: visibilidad, no iluminación
Las luces de circulación diurna se encienden automáticamente al arrancar y son obligatorias en los vehículos matriculados desde 2011. Sirven para que te vean de día, y cumplen bien esa función.
Eso no significa que puedan sustituir a las luces de cruce. Las luces diurnas sirven principalmente para que otros usuarios te vean, mientras que las luces de cruce están diseñadas para iluminar la vía y deben utilizarse cuando las condiciones de circulación lo requieren. Al entrar en un túnel, en un paso inferior o cuando cae la visibilidad, tienes que activar el cruce manualmente. Y aquí está el detalle que muchos conductores desconocen: las DRL solo iluminan por delante, así que puedes estar circulando por un túnel completamente invisible desde atrás. Circular sin luces en un túnel o con baja visibilidad son 200 euros.
El estado de los faros también cuenta en la ITV
Una bombilla puede funcionar perfectamente y aun así fallar en la inspección: si el plástico del faro está amarilleado u oxidado, la luz no sale como debería. En la ITV se evalúa así:
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Faros claros y transparentes: resultado favorable.
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Faros ligeramente translúcidos: defecto leve. Pasas, pero con aviso.
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Faros completamente translúcidos u opacos: defecto grave. No pasas.
Si notas los faros amarillentos antes de la cita, tienes dos caminos. El truco de la pasta de dientes con un paño de microfibra funciona para opacidades leves, aunque su efecto es temporal. Si la oxidación está avanzada, merece la pena un kit de pulido o un pulido profesional: cuesta bastante menos que perder la mañana y volver a una segunda inspección. Puedes consultar todos los criterios en nuestra guía sobre la normativa de faros en la ITV.
Luces traseras y de señalización: hazte ver e indica tus intenciones
Si las delanteras sirven para ver, las traseras y de señalización sirven para que te vean y para anticipar lo que vas a hacer. Son las que evitan alcances y colisiones por maniobras inesperadas.

Luz de posición del coche: delimitar, no iluminar
La luz de posición del coche es una luz de baja intensidad, delantera y trasera, cuya función es marcar la anchura y la presencia del vehículo. No ilumina la carretera: solo dice “aquí estoy y ocupo este espacio”.
De ahí el error más habitual: circular únicamente con las luces de posición porque “ya se ve algo”. No es suficiente y está sancionado con 200 euros. Su uso correcto es acompañar a otras luces y, sobre todo, señalizar el vehículo inmovilizado de noche en la calzada. No encenderlas en esa situación es también 200 euros, y además una de las causas más frecuentes de atropello en carretera.
Luz de freno: la que avisa al que viene detrás
La luz de freno se activa automáticamente al pisar el pedal y es la única señal que tiene el conductor de detrás para saber que estás reduciendo. Su intensidad es muy superior a la de posición, precisamente para que se distinga con claridad.
No tiene uso opcional: o funciona o no funciona. Y si no funciona, el riesgo es de los más graves que existen en carretera, porque el vehículo que te sigue no recibe ningún aviso. En la inspección, un fallo en el sistema de luces de freno se considera un defecto grave.
Luz de marcha atrás: seguridad al maniobrar
La luz de marcha atrás es de color blanco y se enciende sola al meter la marcha. Cumple una doble función: ilumina la zona hacia la que retrocedes y avisa a peatones y a otros vehículos de que vas a maniobrar.
Es especialmente importante en aparcamientos, garajes y maniobras nocturnas, donde la visibilidad es mínima y hay peatones cerca. Si no funciona, el resultado de la inspección será desfavorable.
Luz antiniebla trasera: obligatoria, pero solo en casos extremos
La antiniebla trasera es una de las luces más potentes del coche, y por eso se usa con criterio muy restrictivo: es obligatoria únicamente en condiciones meteorológicas o ambientales muy desfavorables (niebla espesa, nevada fuerte, lluvia muy intensa o nubes densas de polvo o humo).
Usarla con buen tiempo deslumbra al conductor de detrás y puede sancionarse. Y hay un detalle que conviene conocer antes de la ITV: si el vehículo lleva una sola antiniebla trasera, va montada en el lado izquierdo (el lado por el que te adelantan), y su fallo impide superar la inspección.
Intermitentes y luces de emergencia: señalizar a tiempo
Los intermitentes comunican tus intenciones antes de ejecutarlas, y ahí está la clave: antes. Señalizar tarde, cuando ya has empezado a girar, es una infracción de 80 euros. Girar o cambiar de carril sin señalizar, o llevar los intermitentes averiados, sube a 200 euros.
Las luces de emergencia (los cuatro intermitentes a la vez) tienen un uso distinto: advertir de un peligro o de una parada forzosa, no justificar un mal estacionamiento. En la ITV, un intermitente que no funciona es un defecto grave.