¿Qué es el filtro de partículas y para qué sirve?

Dentro del trabajo de adaptación a las condiciones que nos exige la Unión Europea en materia de calidad del aire, está el de producir nuevos modelos de vehículos que cada vez respeten más el medio ambiente.
Un filtro de partículas, comúnmente conocido como DPF (por sus siglas en inglés, Diesel Particulate Filter), es un componente esencial en los sistemas de escape de los vehículos diésel modernos.

Fecha: 04/03/2024
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Dentro del trabajo de adaptación a las condiciones que nos exige la Unión Europea en materia de calidad del aire, está el de producir nuevos modelos de vehículos que cada vez respeten más el medio ambiente.

Cuando empezaron a saltar las alarmas sobre la contaminación en las ciudades, uno de los focos donde se puso la atención fue en los vehículos diésel y se empezaron a tomar medidas. Es entonces cuando apareció el filtro de partículas.

Un filtro de partículas, comúnmente conocido como DPF (por sus siglas en inglés, Diesel Particulate Filter), es un componente esencial en los sistemas de escape de los vehículos diésel modernos. Su principal función es reducir las emisiones de partículas sólidas, como el hollín, que son liberadas por los motores diésel durante la combustión del combustible.

Cómo es su funcionamiento

Es un sistema sencillo y nada sofisticado técnicamente. Lo que hace el filtro de partículas es atrapar y retener las partículas sólidas presentes en los gases de escape, evitando que se liberen al medio ambiente. Esto ayuda a reducir la contaminación atmosférica y a cumplir con las regulaciones de emisiones más estrictas que se están implantando en toda Europa.

Como hemos dicho, el funcionamiento básico de un filtro de partículas implica la captura de las partículas sólidas y lo hace a través de un material poroso, como cerámica o metal, mientras que los gases de escape pasan a través de él. Con el tiempo, las partículas atrapadas se queman a altas temperaturas durante un proceso conocido como regeneración, que puede ocurrir de forma pasiva (durante la conducción normal) o activa (mediante el uso de aditivos o sistemas de calentamiento especiales).

Hace unos años era muy reconocible en las carreteras y en las ciudades porque al acelerar aparecía una estela de humo negro y denso por el tubo de escape procedente de un vehículo diésel, dejando en el medio ambiente partículas nocivas para todos.

La situación empezaba a ser alarmante y, aproximadamente en el año 2006, se empezó a hacer un uso más generalizado del filtro de partículas que evitaría que las cenizas originadas por la combustión del mismo corazón del coche por el aceite quemado del motor salieran al exterior por el tubo de escape.

Cómo es su funcionamiento en el interior del motor

El filtro de partículas suele estar situado en el mismo tramo en casi todos los vehículos. Su ubicación más normal es cerca del motor y antes del tubo de escape. El filtro deberá retener el hollín generado durante la combustión a través de unas celdas que hay en su interior y dispone de unos sensores que detectan el límite de saturación anunciando su cambio o limpieza de filtro de partículas lo antes posible.

Internamente, el filtro de partículas reduce la acumulación del hollín que se desprende a través del tubo de escape por un proceso llamado pirólisis. Este sistema de descomposición química de la materia se activa cuando la saturación de hollín alcanza el 40% y fuerza la subida de temperatura del motor hasta los 700 ºC, momento en el que se quema el hollín, haciendo que la emisión de gases sea algo más depurada.

Limpiar el filtro de partículas

Es posible que en algún momento salte un testigo en el panel del vehículo anunciando que el filtro está saturado. Una de las formas más sencillas y recomendables es salir a la carretera y circular un tiempo forzando al coche a subir de revoluciones con una marcha corta, a 2.300 y 2.500 rpm. No es recomendable hacerlo en la ciudad, ya que el tráfico hace que no tengamos oportunidad de subir las revoluciones hasta el punto que necesitamos y por lo tanto no se va limpiando el filtro. Además, actualmente la normativa para circular por ciudades como Madrid hace que se apliquen restricciones que debes saber.

Si el testigo de alerta no desapareciera después de hacer esta operación, es recomendable ir al taller de confianza. Allí, con las máquinas de diagnosis pueden simular que estás en carretera y forzarán a los inyectores a eliminar el hollín.

Sustitución del filtro de partículas

Si el filtro de partículas del vehículo requiere una sustitución y no es suficiente con las tareas que has realizado para limpiar el filtro de partículas, hay que ponerse en manos de profesionales ya que es un elemento de difícil acceso. Su coste está entre los 800 y 1.000 euros, más la mano de obra. Puede que algún taller te ofrezca la posibilidad de recuperarlo y limpiarlo en vez de sustituirlo, en ese caso el coste será considerablemente inferior.

Un buen mantenimiento del filtro de partículas

Para no tener que estar constantemente pendiente de la limpieza del filtro de partículas, te recomendamos unos hábitos sencillos que pueden alargar notablemente la vida del filtro de partículas de tu vehículo.

  • Comprueba con frecuencia el nivel de aceite, una vez al mes será suficiente. Utiliza el aceite recomendado por el fabricante y cámbialo con la periodicidad que recomienda.
  • Si habitualmente usas el coche sólo en ciudad, es recomendable de vez en cuando salir a la carretera y subir las revoluciones mientras conducimos, ya que esto limpiará el filtro sin esfuerzo.
  • Haz las revisiones a tu vehículo según te recomienda la marca.

En resumen, los filtros de partículas son componentes críticos en los sistemas de escape de los vehículos diésel modernos, ayudando a reducir las emisiones de partículas sólidas y a cumplir con las regulaciones medioambientales cada vez más rigurosas.