Distracciones al volante

En general, todos reconocemos que las causas más comunes de los accidentes de tráfico son las asociadas a exceso de velocidad, alcohol y drogas, uso del teléfono móvil, climatología, estado del vehículo, etc…
Fecha: 
15/07/2022
 

En general, todos reconocemos que las causas más comunes de los accidentes de tráfico son las asociadas a exceso de velocidad, alcohol y drogas, uso del teléfono móvil, climatología, estado del vehículo, etc… pero, además, debemos poner atención a una causa muy importante como es la distracción al volante.

Existen multitud de acciones y elementos que hacen que bajemos la guardia mientras conducimos y nos despistan de la atención que debemos prestar a la carretera.

Cuando aprendemos a conducir, adquirimos un estado de alerta y atención que hace que seamos cuidadosos y extremadamente prudentes. Esta es una cualidad que podemos achacarle a los conductores noveles a pesar de su inexperiencia.

Ocurre que, una vez afianzada esa seguridad, se baje la guardia y adquiramos una forma de conducir algo más confiada y, por lo tanto, menos alerta. Cuanto más conducimos, más adquirimos una falsa sensación de seguridad.

Sabemos que el 90% de los accidentes se producen por un factor humano y está claro que debemos poner el foco en detectar las causas, las consecuencias y, por lo tanto, la solución.

¿Qué factores intervienen?

Las distracciones al volante pueden surgir por distintos tipos de factores:

Factores externos.

Podemos encontrarnos elementos o situaciones en el exterior de nuestro vehículo que nos distraigan. En las vías o en las calles de una ciudad, puede haber estímulos o sucesos que hagan que desviemos la vista de nuestra conducción. Pueden ser desde cartelería de publicidad, hasta vías con señales confusas, o un peatón o un animal que se nos cruza.

Factores internos

En el interior del vehículo, igualmente, pueden suceder cosas que hagan que perdamos la atención en la carretera. Desde la propia condición del conductor y sus capacidades, si siente cansancio o malestar, es igualmente peligroso porque retarda los reflejos y es más fácil que se distraiga. El estado de ánimo del conductor también puede interferir en su forma de conducir, por lo tanto, no es recomendable coger el volante en determinadas circunstancias personales.

El intento de sintonizar la radio o manipular el navegador, fumar dentro del vehículo, atender una llamada, o buscar un objeto en la guantera, son acciones que nos sacan de la concentración que debemos tener al volante. 

Incluso, comer o beber mientras conducimos, o hablar con el resto de acompañantes del vehículo. Parecen acciones inofensivas, pero que, fácilmente, pueden desviarnos de la atención que debemos tener al conducir.

Uso del móvil al volante

Si hoy en día, tenemos que fijarnos en la principal causa de mortalidad en carretera a nivel mundial, esta va a ser la de distracción al volante por el móvil.

Cuando parecía que se estaba empezando a salvar vidas controlando la velocidad, o concienciando sobre el uso y abuso de alcohol y drogas, aparece este elemento, hoy imprescindible en nuestras vidas.

Sabemos que es un instrumento que nos aporta seguridad y protección en casos de necesidad. Es por eso que llevarlo a bordo del vehículo nos permite, en caso de avería o accidente, poder pedir ayuda y asistencia, hecho que por su inmediatez, también salva vidas.

Mirar una notificación de whatsapp, buscar una canción, programar el GPS, atender una llamada, son acciones que a simple vista parecen rápidas, pero que nos hacen retirar la vista de la carretera lo suficiente como para tener un fatal accidente.

Para evitar esta tentación, lo mejor es dejar todo preparado antes de iniciar la conducción, o delegar estas tareas en el copiloto. Lo más seguro es poner el móvil en modo avión o tenerlo guardado para evitar estas distracciones.

 

La obvia consecuencia de una distracción es el provocar un accidente. Desde no ver con antelación un peligro u obstáculo en la vía o salirnos de la carretera.

Además, si a estas distracciones le sumamos el efecto de la velocidad, esto hará que nuestra capacidad de reacción se vea muy reducida, así como, la distancia de detención del vehículo respecto al peligro.

No existe un despiste menor, ya que cualquier tipo de pérdida de atención en nuestra conducción puede traer fatales consecuencias.

Lo más importante es tomar conciencia plena de estas causas y encontrar la mejor manera de evitarlas. Esto hará que mejore nuestra seguridad y la de los demás en la carretera.

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