Líquido refrigerante: ¿Qué es y para qué sirve?

El líquido refrigerante es de gran importancia para el correcto funcionamiento de nuestro vehículo. Su función principal es absorber el calor del motor para regular su temperatura y evitar así que se produzcan sobrecalentamientos en el mismo.
Fecha: 
17/05/2022
 

 En invierno, también cumple su función, ya que al aguantar bajas temperaturas, evita que algunas piezas se congelen, de ahí que también se conoce como líquido anticongelante. 

Ya sabrás que la temperatura de tu coche no debe superar los 90 grados. Pues bien, es el líquido refrigerante el que protege al motor de tu vehículo para que esto no pase. Además, este también protege de la oxidación a las piezas, limpia y actúa como lubricante.

¿Cómo identificar el líquido refrigerante en mi vehículo? 

Es importante saber identificar el depósito del líquido refrigerante para controlar que está en los niveles adecuados. Cuando abras el capó del coche, podrás identificar el depósito del líquido refrigerante porque suele ser de un color muy chillón; azul, verde o rosa. El depósito del líquido refrigerante se encuentra en la parte izquierda del interior del capó. 

Una vez hayas identificado el depósito, encontrarás siempre dos marcas en la pared exterior del depósito; una indica el nivel máximo y la otra el nivel mínimo en el que el líquido refrigerante debe situarse. Siempre que se encuentre entre ambas marcas, el nivel del líquido es el adecuado. 

En caso de que el nivel del líquido esté por debajo, debes abrir el tapón y llenarlo hasta donde corresponda. Después tapa el depósito a conciencia y con fuerza, ya que la presión del calor puede hacer que el tapón salte y el líquido se evaporaría. 

Una manera de saber si tu vehículo pierde líquido refrigerante es asomarte a los bajos del coche; si ves un charco del color del líquido refrigerante, debes revisar el depósito. 

Por último, para evitar que tu vehículo se quede sin líquido refrigerante debes revisarlo periódicamente, tal y como hemos explicado anteriormente, sobre todo si tienes un viaje largo por delante. También es muy aconsejable cambiarlo cada dos años o bien, cada 40.000km.  

Si no cambias el líquido refrigerante a tiempo, tu vehículo sufrirá la peor de las consecuencias; el motor dejará de funcionar. 

¿Qué líquido refrigerante debo usar?

El principal factor en el que debes fijarte a la hora de elegir qué líquido refrigerante comprar es el modelo y marca de tu vehículo. Para ello, puedes consultar en el manual del motor de tu coche qué líquido refrigerante es el que más le conviene. 

También tendrás que tener en cuenta otros factores como dónde vives, el clima y la temperatura que hace en tu localidad, si lo dejas aparcado en un garaje o en la calle. Dependiendo de eso, debes escoger aquel producto con más o menos etilenglicol, que es el principal componente químico del líquido refrigerante y que ofrece un amplio rango de temperatura; desde los -30ºC hasta los 140ºC. Por ello, no es lo mismo vivir en una ciudad con temperaturas más o menos estables a vivir en una ciudad de temperaturas extremas. 

¿Cómo cambio el líquido refrigerante?

Si ha llegado el momento en que necesitas cambiar el líquido refrigerante de tu vehículo, siempre es recomendable llevarlo a un taller para que lo hagan profesionales, pero si por cualquier circunstancia, te ves en la necesidad de hacerlo tú mismo, aquí te dejamos unos sencillos pasos para poder llevarlo a cabo. 

1. Localiza el depósito de llenado del circuito de refrigeración. Tal y como hemos explicado antes, este se localiza muy fácil; es un vaso transparente, situado en el interior del capó y normalmente tiene un tapón azul o negro. 

2. Comprueba el nivel del líquido como hemos detallado anteriormente

3. Vacía el depósito con el líquido antiguo. Para hacerlo, primero tendrás que vaciar el circuito refrigerante. ¿Cómo? Abre este circuito con un tornillo, tapón o el mecanismo que tenga tu vehículo y deja que salga todo el líquido. 

4. Limpia el sistema de refrigeración una vez vacío y con una manguera, vuelve a llenar el depósito para evitar que queden restos de líquido. Después, vuelve a cerrar el depósito. 

5. Añade el líquido refrigerante. Una vez realizados los pasos anteriores, deberás añadir de nuevo el líquido refrigerante en el vaso de llenado hasta que el nivel del líquido sea el adecuado, ya sabes, entre el nivel mínimo y el nivel máximo. 

6. Con el capó abierto, arranca el coche en punto muerto y con el freno de mano puesto. Deja el motor en funcionamiento unos cinco minutos para verificar que el nivel del líquido no baje. Si el nivel se mantiene habremos acabado, en caso de que haya bajado, habrá que añadir un poco más.

En resumen, una de las tareas vitales de mantenimiento de nuestro es vehículo es comprobar el nivel del líquido refrigerante así como cambiarlo cuando sea necesario. Si lo pasamos por alto, podemos provocar un sobrecalentamiento en el vehículo y provocar una avería muy grave en el motor.

 

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